Una mirada profunda a lo sucedido con Tyrod Taylor


Tyrod Taylor vivió una situación que pocos podemos imaginar. Foto: LA Times

El pasado domingo Justin Herbert hizo su debut como profesional en la NFL con Los Angeles Chargers. De último minuto (literalmente) se anunció que Tyrod Taylor - quien estaba programado para ser titular - sufría de una opresión en el pecho que le impedía jugar.


Sin embargo, el día de ayer diversos insiders de la NFL reportaron que Tyrod Taylor sufrió un pinchazo en uno de sus pulmones cuando el médico del equipo intentaba administrarle una inyección de analgésicos en las costillas rotas del jugador.


La noticia sorprendió a todos e incluso la NFLPA ha comenzado una investigación acerca del incidente.


Más allá de todo lo sucedido pueden rescatarse diversos puntos.


Primeramente el esfuerzo que hacen los jugadores cada fin de semana para salir al campo. La situación de Tyrod Taylor se conoció por el error médico por parte de los Chargers. Pero si el medico hubiese aplicado correctamente la inyección nadie se hubiera dado cuenta que Taylor estaba jugando con las costillas rotas.


Cada domingo vemos a través del televisor a esos “superhombres” y nos parece normal que reciban golpe tras golpe durante 60 minutos que dura el partido.


Pero no caemos en cuenta de cuántos de ellos salen al emparrillado lesionados, cuántos de ellos, como Tyrod Taylor, se aplican inyecciones analgésicas para aliviar un poco el dolor y así salir a dar un espectáculo deportivo como pocos.


Muchos podrán alegar que los jugadores de la NFL son bien remunerados. Sin embargo, ¿Cuántos de nosotros soportaríamos el dolor de una inyección analgésica? Sobre todo para que 5 o 10 minutos después, un tipo del calibre de Aaron Donald o Khalil Mack nos pase por encima de nuevo y el dolor de los golpes sobrepase el efecto de la inyección.


Como segundo punto, Tyrod Taylor sabía su rol en los Chargers. Él sabía que prolongar su titularidad lo más posible era su mejor opción. Si Herbert se adueñaba del puesto titular, difícilmente podría volver a recuperarlo. Aunque las declaraciones del entrenador en jefe, Anthony Lynn, digan que Taylor sigue siendo el titular, la actuación del novato de la Universidad de Oregon ante los Kansas City Chiefs el domingo dificulta las cosas.


A Taylor no le importó aplicarse una inyección analgésica con tal de calmar el dolor un poco y salir a jugarse el pellejo para mantener la titularidad del equipo.


Taylor está en su último año de contrato con los Chargers y sabe que difícilmente encontrara un puesto titular en cualquiera de las 32 franquicias de la NFL por lo que estos partidos servirían para probar que aún puede mantenerse en la liga.


Como último punto, queda claro que situaciones como esta nos ponen en perspectiva de lo que significa ser jugador de la NFL, los esfuerzos que hacen, el estrés físico al que se someten para llevarnos espectáculo cada fin de semana.


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